Cuando se cierra la casa de los abuelos...la de la Nona y el Tata
Uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos, y es que, al cerrarse esa puerta, damos por finalizados los encuentros con todos los miembros de la familia.
Uno de los momentos más tristes de nuestras vidas llega cuando se cierra para siempre la puerta de la casa de los abuelos, y es que, al cerrarse esa puerta, damos por finalizados los encuentros con todos los miembros de la familia, que en ocasiones especiales se juntaban, se enaltecian los apellidos como si de una familia real se tratase, y llevados siempre por el amor a los abuelos.
Cuando se cierra la casa de los abuelos, se corta el lazo que unía a la familia y damos por cerrado nuestro refugio, aquel lugar donde siempre nos recibían felices y nos cocinaban nuestro plato favorito, donde nunca faltaban las anécdotas que nos enseñaban de donde venimos y se terminaban las tardes de alegría con Tíos, Primos, Nietos, Sobrinos, Padres y Hermanos.
Se terminan las tardes de juego con los primos, el olor a pan casero hecho por la abuela, el mate cocido y lo que no podía faltar, la sopa de las noches.
La Casa de los Abuelos, el mejor lugar del mundo.
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